Cada mirada, cada palabra y cada caricia va configurando nuestro archivo emocional.

Las 3 claves fundamentales para que tu hijo sea emocionalmente fuerte

Es un tema que está en boca de todos y siento que tengo que hacerte esta pregunta:

Sabiendo la importancia de la inteligencia emocional en el desarrollo de los niños: ¿crees que estás cumpliendo las pautas en su educación para que tu hijo crezca siendo emocionalmente fuerte?

La inteligencia emocional es un tema que no solo se aborda ya en el ámbito académico, sino que también cada día más familias están concienciadas de todo lo bueno que puede aportar en el crecimiento del niño y en su desarrollo personal.

Es posible que te preguntes a qué edad sería bueno comenzar a trabajar la inteligencia emocional en tu hijo, y la verdad es que cuanto antes, mejor.

Como bien sabes, somos seres sociales. Estamos en constante vínculo con las personas que nos rodean y cada mirada, cada palabra y cada caricia va configurando nuestro archivo emocional.

De hecho, si lo piensas, no hay una edad clave para gestionar la inteligencia emocional puesto que incluso cuando el bebé no ha nacido y todavía está en la barriguita nos relacionamos con él: por ejemplo cuando le hablamos a la tripa, le ponemos música y, en definitiva, con la conexión que se tiene con el bebé en el desarrollo del embarazo.

Pero antes de seguir, hay algo que me gustaría dejar claro, y es que ser emocionalmente fuertes no significa ser insensibles con los sentimientos de los demás, que no nos afecte nada o que no lloremos cuando así nos nace.

Tener inteligencia emocional significa gestionar bien las emociones, tanto las propias como las ajenas, y esto trae consigo una larga lista de beneficios que van a hacerle la vida mucho más sencilla a tu hijo.

De hecho, son muchas las investigaciones que demuestran los beneficios de desarrollar correctamente la inteligencia emocional en los niños, lanzando datos tan interesantes como que se experimenta una mejora de los resultados académicos y en la convivencia en las aulas (de hasta un 11%).

Además de esto, te cuento algunos otros beneficios importantes de educar a tu hijo en la inteligencia emocional:

  • Hace que aumente su autoestima.

Cuando tu hijo siente que controla las circunstancias, y no al contrario, desarrolla una fortaleza interior llamada autoestima.

Gracias a ella tendrá más autocontrol y dominio de las emociones, con lo cual no habrá lugar para el desbordamiento ni la pérdida de control ante las situaciones difíciles a las que tenga que enfrentarse.

Si nos vamos al ámbito escolar y evaluamos a dos niños enfrentándose a un examen con los mismos conocimientos, es mucho más probable que obtenga mayor éxito el niño cuya inteligencia emocional está más desarrollada, ya que tendrá más confianza en él mismo y, por tanto, mayor seguridad a la hora de demostrar lo que es capaz de hacer.

  • Favorece su madurez.

Uno de los beneficios principales de tener una buena inteligencia emocional es desarrollar la tolerancia a la frustración y la capacidad de espera.

Gracias a ello tu hijo tendrá un equilibro emocional más estable, haciendo que viva una vida en la que los problemas no le parezcan algo inabarcable o traumático, y pueda salir de ellos, afrontarlos y solucionarlos de manera saludable.

Las 3 claves para educar a tu hijo en la inteligencia emocional

1. Desarrollar su empatía

Saber ponerse en el lugar de los demás es fundamental para que tu hijo no solo reconozca sus propias emociones, sino también las de los demás.

La empatía hace que tu hijo no permanezca ajeno a los sentimientos de otras personas, y fomenta la comprensión y el respeto.

Esto hace que discuta con mucha menos frecuencia, ya que uno de los motivos principales del inicio de muchas disputas es la incomprensión.

Para ayudar a tu hijo a desarrollar su empatía puedes formularle preguntas como:

· ¿Por qué crees que está llorando tu hermano?

· ¿Cómo crees que se siente tu amiga cuando no le has prestado lo que te pedía?

2. Fomentar la escucha activa

Saber escuchar es uno de los principios más importante y a la vez más difíciles de todo el proceso comunicativo, ¿no crees?

Esta habilidad requiere un esfuerzo no solo para escuchar lo que la persona está expresando, sino también para entender sus sentimientos, ideas o los pensamientos que está tratando de transmitir.

Actos como agacharte para hablarle a tu hijo a la altura de sus ojos y que sienta cercanía física son fundamentales para conectar con su parte emocional, empatizar con él y comprender sus preocupaciones.

3. Enseñarle a expresar sus emociones

Para que tu hijo se sienta seguro es muy importante que le mostremos la confianza apropiada a la hora de poder expresarse.

Si le facilitamos el ambiente óptimo y estamos receptivos e interesados por escuchar lo que nos cuenta, tu hijo sabrá reconocer el escenario ideal para compartir todo aquello que le preocupa.

Si comienzas a hacerlo desde pequeño también lo hará a medida que crezca, con lo cual será una persona emocionalmente sana y preparada para disfrutar de una vida más plena y feliz.

Ahora que conoces todas estas claves para educar a tu hijo en la inteligencia emocional, es el momento de ponerlas en práctica.

¿Hay alguna de ellas que ya hayas utilizado? Cuéntamelo en comentarios.

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