Todo lo que necesitas saber para preparar un planning de estudio sencillo y efectivo

Todo lo que necesitas saber para preparar un planning de estudio sencillo y efectivo

¿Cuántas veces te han dicho en clase que un buen planning de estudio podría ayudarte?

Seguro que más de una, y tus profes llevan toda la razón.

Está más que demostrado que estudiar de forma planificada repercute directamente en los resultados de los exámenes, puesto que hacer la planificación y tener que cumplirla creará en ti un hábito de estudio genial, que te servirá para llevar todas las asignaturas al día.

Así que si has pensado en dar un paso adelante y comenzar a planificar tu día a día, aquí vas a descubrir cómo hacerlo en 4 pasos increíblemente sencillos.

Y además no te pierdas los truquitos de productividad que te contamos para sacarle el máximo partido posible a las horas de estudio.

Los 4 pasos para crear el planning de estudio con el que conseguir todo lo que te propongas.

1. Organízate

Ya. Sé que es muy fácil decir esto pero, de verdad, organízate porque luego vas a agradecerlo.

No necesitas miles de agendas ni nada por el estilo.

Te aseguro que será tan sencillo como que cojas una hoja de papel y anotes en ella el tiempo que vas a dedicar a tus actividades diarias.

De esta manera vas a ser más consciente de cuáles son las horas reales de las que dispones para estudiar.

¿Pero sabes algo? Eso no es lo mejor.

La otra parte buena de organizar tu tiempo de esta manera es que vas a poder seguir dedicando espacio a las actividades que más te gustan, ya que tanto el ocio como el estudio estará bien distribuido y los horarios de ambas cosas tendrán que ser respetados.

¿A que ahora no te parece tan complicado organizarte?

2. Define el tiempo de estudio

La gestión del tiempo es una de las actividades más complejas que existen, pero hoy voy a contarte algo que va a facilitarte mucho este tema.

Se trata de delimitar el tiempo según las tareas que tengas.

Te pongo un ejemplo.

Imagina que tienes un día completo para estudiarte medio tema.

Si piensas en la cantidad de horas que son, vas a ir dejándolo o haciéndolo de manera mucho más lenta, ya piensas que dispones de muchísimo tiempo por delante, lo que puede llevar a dispersarte fácilmente.

Lo que probablemente ocurra es que no cumplas con tu objetivo y la tarea se quede atrasada.

En cambio si dices “a esta tarea voy a dedicarle dos horas, y en dos horas tiene que estar terminada”, tu cerebro actuará como si tuvieras una cuenta atrás para conseguir ese objetivo, de manera que serás mucho más productivo y las horas te cundirán mucho más que si piensas que dispones de todo el tiempo del mundo.

3. Utiliza un planificador semanal

En él tendrás que ir anotando el tiempo que dedicarás a cada una de las diferentes asignaturas.

Es fundamental que seas sincero contigo mismo plasmando esta información y que te pongas objetivos reales. Creer que vas a poder con todo en tiempo record lo único que hará es crearte un sentimiento de frustración que no tienes por qué tener.

Mi consejo es que te plantees dedicar más tiempo a aquellas asignaturas que sabes que te cuestan algo más de trabajo. Ponlas como prioridad y comienza a prepararlas ya, aunque no tengas fijada una fecha de examen.

Verás como así estudiarás de manera relajada y llevarás muchísima materia adelantada para cuando el profe diga: “¡examen a la vista!”.

4. Mantén el planificador a la vista y actualízalo

Tan importante será que hagas tu calendario como que luego lo tengas en cuenta porque, de lo contrario, no habrá servido para nada.

Elige un lugar bien visible en tu habitación y cuélgalo.

Con esto no quiero decir que lo pongas frente a la cama para que sea lo último que veas al dormir y lo primero al levantarte, pero sí que lo tengas a mano y visible desde tu mesa de estudio.

Para que te funcione a las mil maravillas tendrás que actualizarlo cada semana. Un buen momento para hacerlo es durante el fin de semana.

Organizando el tiempo de esta manera conseguirás llegar a todas las tareas que te propongas y, lo más importante, disfrutarás durante el camino a la consecución de tus objetivos.

Recuerda siempre que “menos es más” y que será mucho mejor para ti estudiar un poquito cada día que realizar largas y pesadas sesiones de estudio que solo servirán para aburrirte.

Verás que el estudio también tiene su parte divertida, y en tu mano está descubrirla.

¿Qué te han parecido estos cuatro consejos?

Te propongo que construyas y experimentes con tu propio planning hasta encontrar el que mejor se adapte a tu estilo, y una vez que lo encuentres, cómete el mundo con él.

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